Después dos
poemarios publicados, Tabaco de
liar (Canalla Ediciones,
2012) y Otro
perfume de hablar (Eirene Editorial, 2014), nos regala ahora
Sesi García este “¿Quién me compra este misterio?”, publicado hace unos meses
en La Isla de Sitolá. Y resuena en la cabeza de uno, cómo no, La Parrala una y
otra vez. ¿Quién me compra este misterio, adivina, adivinanza…?
A Sesi García (Madrid,
1992), filólogo de formación, le gusta jugar con el lenguaje, crear imágenes
eternas a partir de momentos cotidianos, darle gravedad poética a esa palabra
que parece leve, pero que en sus poemas se convierte en una clave para entender
su mundo. Él va más allá con las palabras (de casta le viene al galgo), con una
precisión exacta de lo que debe ir en cada lugar.
De que hay cotidianidad en
sus versos uno se da cuenta desde el primer poema que encuentra al abrir su
libro (las calles, esos conductos que atravesamos a diario sin pensar que nos
llevan a otros lugares, aunque no lo parezca), pero siempre una cotidianidad
que va más allá de la observación simple de la realidad.
El poemario, dividido en dos
partes (CALLE AMPARO Y OTROS POEMAS DE PERIFERIA y TIENDA DE SOUVENIRS), es
casi un viaje por los lugares visitados que han marcado la vida de este joven
poeta. Espacios, objetos, momentos, que van desde lo más cotidiano (una
papelera, un mercado, un hotel, una servilleta regada de alcohol…), hasta los
momentos más sublimes ante una iglesia, un cuadro o paseando por una ciudad.
Estas postales aparecen sobre todo en esa segunda parte de SOUVENIRS, con
imágenes de ciudades que han hecho mella en su vida: la lluvia, el paso del
tiempo, las lecturas, los recuerdos, los amigos, las noches de fiesta. Un
auténtico álbum de postales de viaje hábilmente seleccionadas.
En sus versos hay realidad,
hay vida, hay contemplación… pero también hay memoria. Los recuerdos se
convierten en un elemento básico, así como los lugares que ha habitado:
ciudades que llegan a tener personalidad por sí mismas. Coge la realidad y la
convierte en un mapa que habla de sí mismo (¿no hace eso precisamente el
recuerdo de los lugares que vivimos?). Pero, independientemente de esa
naturalidad aparente de sus versos, que no nos engañe: la vitalidad, la
experiencia personal, no queda ahí, y de lo concreto nos lleva de la mano, casi
sin darnos cuenta, a lo intemporal, a lo universal, con versos perfectamente
estructurados y llenos de una delicada belleza.
Así, nos encontramos ante un
poemario que sorprende por lo maduro de sus versos, no sólo estilísticamente y
por la riqueza de sus imágenes, sino por la patente búsqueda de Sesi García:
una búsqueda de encontrarse a sí mismo a través de los lugares visitados,
siempre atento a las imágenes del pasado, pero abierto a un futuro lleno de
curiosidad.
Enhorabuena.
Noelia Illán Conesa